domingo, 20 de julio de 2014

La sexualidad como tema transversal en las aulas

Hay temas que deberían ser tratados de manera transversal en cualquier proceso de enseñanza-aprendizaje, porque son fundamentales para el adecuado desarrollo ser humano en todas sus facetas, individual y relacional. Estos temas son, como mínimo, la educación sexual, la educación emocional, la educación en derechos humanos y la ecoformación.

Una persona es un ser sensual, intelectual y espiritual, y todos esos componentes no son pedazos unidos al azar, sino integrados en el ser único y sumamente complejo que es cada individuo. Es evidente que una persona tiene un cuerpo sexuado, que tiene emociones y que además forma parte de un entorno, de una comunidad social y natural.

Cualquier proceso educativo que no tenga esto en cuenta está abocado a obtener, en el mejor de los casos, reducidos éxitos en una de las parcelas del ser humano (en nuestra sociedad estos éxitos se buscan y consiguen muchas veces en la parcela de conocimientos intelectuales); en el peor, la creación de individuos desproporcionados en su más íntimo ser, personas tremendamente fragmentadas que son incapaces de llevar adelante su vida con autonomía, calma y en armonía consigo mismas y con su entorno. 


Pero, vayámonos a las aulas de un instituto de enseñanza secundaria. Y es que seguro que muchas personas dirán: “sí, sí, es muy fácil y bonita la teoría pero la realidad es otra cosa, ¡es muy difícil! ¡es imposible! La práctica cotidiana de las aulas -y más ahora que hay tantos recortes, que al profesorado le dificultan tanto su labor al tiempo que se le exige más responsabilidad- es algo difícil de abordar desde una perspectiva tan amplia e integradora.


¿Es posible la transversalidad de estos temas en cualquier materia de un instituto? Rosa Sanchis Caudet, con su trabajo diario como profesora de lengua y literatura valencianas, nos demuestra que sí ¡y tanto que es posible! Y que además tiene muy buenos resultados. Rosa introduce en sus clases la educación sexual -con lo que ello conlleva de educación emocional y relacional- como tema transversal. Y no sólo eso, sino que amplía el espacio de enseñanza-aprendizaje a las TIC (tecnologías de la información y comunicación) mediante el uso de su blog, karici.es, en el que cuelga información en formatos diversos (texto escrito, imágenes, vídeos, audios...) y en el que su alumnado participa a través de la herramienta de comentarios del blog.

El espacio educativo que Rosa y sus alumnos y alumnas comparten es amplio: es el aula, es el espacio de internet, es lo que les sucede en la vida real día a día. Van conociendo la lengua valenciana y su literatura a través de textos sobre cuestiones reales, a través de personas reales, a través de su propia experiencia en el mundo.

Los alumnos y alumnas de Rosa son personas que tienen la grandísima fortuna de contar con alguien que las escucha, además de compartir con ellas sus conocimientos, que los trata como seres completos y únicos, y los guía en el proceso de encontrar su camino en la vida desde sus propias necesidades particulares y diferencias con los demás, al tiempo que los ayuda a caminar con responsabilidad y autonomía por una sociedad que se basa en la normativización y uniformización, y que pretende crear personas en serie.

Rosa rompe las barreras y roles de sexo y género y ayuda a su alumnado a romperlas para trascenderlas y crecer y crear su propia identidad compleja, más allá de toda imposición dogmática y homogeneizadora de lo que deben ser roles sexuales, de género y emocionales.

Para acabar, os cuento que la semana pasada se presentó en Valencia el último libro de Rosa Sanchis, (Karicies.com. Però aquest llibre no anava de sexe?, ganador del premio Soler i Godes 2010, de experiencias pedagógicas en la escuela) basado en algunas de las historias de su blog y que además contiene interesantísimos aportes teóricos sobre el tema de la sexualidad y las relaciones amorosas. Tuve el placer de poder estar en esa presentación, en la que fueron cuatro las personas que directamente nos hablaron de ese trabajo y sus resultados: la misma Rosa, Hector Casero -alumno de segundo de bachiller, Zoe Olmos -alumna de segundo de ESO- y Bárbara Estévez -antigua alumna y estudiante de derecho-.

Siento una emoción y gratitud inmensas hacia el trabajo de Rosa, siento que algunas personas habríamos podido crecer de manera mucho menos dolorosa si hubiésemos tenido una profesora como ella. Siento una alegría enorme al ver la actitud de sus alumnos y alumnas y comprobar que son capaces de expresar lo que piensan y lo que sienten con asertividad y sin miedos enquistados. Gracias, Rosa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario